Concours

Recommander

Mardi 18 novembre 2003 2 18 /11 /Nov /2003 05:29

Posted on Tue, Nov. 18, 2003
Chilean companies agree to logging restrictions
By Hector Tobar
LOS ANGELES TIMES

BUENOS AIRES, Argentina - Chile's two largest wood products companies have agreed to stop logging trees in the South American nation's native forests, bowing to an international pressure campaign by United States and Chilean environmentalists, it was announced Wednesday.

The Santiago-based companies, CMPC-Mininco and Arauco, have agreed not to log the alerce, the evergeeen araucaria and other endangered species in the one million acres of native forests they own, said Aaron Sanger of ForestEthics, the San Francisco group which helped coordinate the campaign.

"This is a historic day for the environmental movement in Chile," said Gonzalo Villarino of Greenpeace Chile in a news conference in Santiago, Chile. "We hope that other companies will have the courage to take these decisions."

Millions of acres of native forests, including much of the world's second-largest temperate rain forest, have been converted into tree farms across Chile.

The growth of the tree farms has helped fuel social tension in south-central Chile, leading to repeated acts of sabotage by Mapuche Indian groups, who say the densely planted pines have caused water shortages and other problems in their communities.

Several Mapuche leaders are in Chilean jails, charged under the nation's anti-terrorism laws with setting fire to logging company trucks and other criminal acts.

On Wednesday, Mapuche activists marched in the Chilean city of Temuco to commemorate the anniversary of the death of protester Alex Lemun, shot by Chilean police in 2002 during an attempted Mapuche takeover of a CMPC-Mininco tree farm. Local Mapuche villagers said the land had been illegally expropriated from them decades ago.

The agreement announced Wednesday does not directly address the controversy over Mapuche property claims or the environmental impact of existing tree farms. However, the companies did agree to work with the non-governmental organizations to "develop a more sensible ecological and social management of its (tree) plantations" said CMPC-Mininco spokesman Gonzalo Garcia.

Between 1985 and 1995, when the planting of tree farms was most intense, Chile lost 4.5 million acres of native forest, according to ForestEthics. Thanks to the tree farms, the radiata pine, a species that is not native to Chile, is now the country's most abundant tree.

In the past 15 years, Chile has become a major exporter of wood products to Asia and the United States, supplying such retailers as Home Depot.

Sanger of ForestEthics said American environmentalists had long pressured Home Depot to honor a 1999 pledge not to sell wood from endangered forests. This year, Home Depot helped bring its Chilean suppliers to the bargaining table with environmentalists.

In a statement Wednesday, CMPC-Minincospokesman Garcia said the company signed the agreement after entering into a dialogue with the environmental groups at the invitation of Home Depot, the Atlanta-based chain that is the United States' largest distributor of wood products.

CMPC-Mininco "has agreed to redouble its efforts in protection of the native forest on its property," said Garcia.

Together CMPC-Mininco and Arauco own 60 percent of Chile's commercial tree farms.

Earlier this week, in another victory for environmentalists, Chile's Supreme Court agreed to allow conservation groups to move ahead with the purchase of 150,000 acres of the Valdivian rainforest to keep it undeveloped. source: http://www.bayarea.com/

Par CAPMA - Publié dans : Analyse/Análisis/Analysis
Ecrire un commentaire - Voir les 0 commentaires
Mardi 1 juillet 2003 2 01 /07 /Juil /2003 05:59

17 mil hectáreas recuperadas por la Coordinadora Arauco-Malleco
Esta tierra es nuestra
por PATRICIA BRAVO
Poco se sabe del silencioso pero efectivo proceso de recuperación de espacios territoriales que ha venido impulsando desde su nacimiento, hace cinco años, la Coordinadora de Comunidades Mapuche en Conflicto Arauco-Malleco (CAM). Y eso es, sin duda, lo que ha hecho que la represión se concentre en esta organización que ha sido satanizada a través de los medios controlados por los grandes poderes económicos y políticos.

No hay que olvidar que alrededor de cuarenta de sus miembros están siendo procesados por “asociación ilícita terrorista”.

Sin pedirle permiso a nadie, comunidades mapuche de la VIII y IX Regiones han recuperado en los últimos cinco años nada menos que 17 mil hectáreas de tierras ocupadas por empresas forestales. Esa es la cuenta que saca la CAM, sumando hectáreas de uno y otro lado. La característica de estas recuperaciones de hecho, algunas de ellas impulsadas en forma directa por esta organización y otras gestadas espontáneamente por las comunidades, es que se mantienen en manos mapuche, que hacen producir la tierra para beneficio colectivo. Las experiencias son variadas. En ciertos casos, se trata de tierras recuperadas hace varios años y que han pasado por sucesivos desalojos y nuevas recuperaciones hasta llegar a una especie de estabilidad bajo control mapuche. En otras situaciones, las tierras están en permanente disputa y si bien la comunidad no ha logrado cultivar ni asentarse en ellas, tampoco la empresa ha conseguido materializar sus proyectos de inversión. Son distintas modalidades de un control territorial en construcción, que a la vez es punto de partida para la creación de autonomía. Control territorial y autonomía son los pilares centrales de la estrategia de lucha de la Coordinadora, que se plantea como meta avanzar en un proceso de liberación nacional mapuche.

De todo esto se habló durante un trewun (reunión) de dos días gestado por la CAM en Tranicura, localidad situada en el sur de la comuna de Tirúa, en la VIII Región, donde se reunieron cerca de cien personas. El encuentro, al que PF asistió como invitado, se realizó al aire libre siguiendo el estilo de los nguillatunes, a pocos metros de la carretera y bajo el libre vuelo de los pájaros. Poco a poco fueron llegando familias enteras en primitivas carretas hechas a mano. Otros grupos viajaron desde lugares apartados en micros de recorrido rural. Algunos cubrieron ciertos trechos a pie. Los más jóvenes hicieron “dedo”. Y sin duda fueron muchos los que no tuvieron plata para el pasaje ni medios de transporte para acudir a la cita.

Más que un encuentro político de la Coordinadora parecía una fiesta campesina de jóvenes y ancianos, niños y abuelas mapuche. Mientras los más pequeños jugaban sobre la tierra desnuda, los hombres conversaban o practicaban el deporte del palín y las mujeres, cocinaban en fogatas permanentemente alimentadas con leña “recuperada” (de algún fundo “de los ricos”, como ellos dicen). Una res, también “recuperada”, dio suficiente carne para todos. En los encuentros de la CAM no se permite el alcohol -utilizado desde la conquista como elemento de dominación-. Esta norma es parte de la recuperación de la cultura y dignidad indígena.

En distintos momentos del día y a avanzada hora de la noche -sin importar el frío- sonó el kulkul para convocar al trewun. Entonces, representantes de distintas comunidades se reunieron en círculo, de pie y junto a un canelo, para dar cuenta por turno de los últimos acontecimientos relacionados con sus luchas, el estado de ánimo de los peñis, cómo están enfrentando la represión y las constantes violaciones de sus derechos humanos. Fueron momentos solemnes, de invocación a los antepasados y a la nagmapu (madre tierra) para renovar las fuerzas que les permitan continuar una lucha que saben larga y difícil. Pero no tanto como los siglos transcurridos desde que sus ancestros asumieron la defensa de su tierra y libertad.

HISTORIAS SIN NOMBRE

Nada alteró la tranquilidad durante el desarrollo del encuentro. “Es que estamos en tierras bajo control mapuche”, comentaban. El único resguardo fue mantener en reserva los nombres de participantes y entrevistados, evidencia de que muchos de ellos se saben perseguidos o en la mira de las fuerzas represivas.
Así, un vocero sin nombre de una de las comunidades anfitrionas, Loncotripay, relató con sencillez su experiencia de control territorial. Era un hombre mayor, con una dignidad que contrastaba con su aspecto humilde y la pobreza de sus ropas. “Desde hace tres años tenemos alrededor de 500 hectáreas recuperadas, que estaban en poder de las forestales Mininco y Volterra. Los abusos de esas empresas hicieron despertar a la gente, que empezó a ver de qué manera podían sacarlas de aquí. Así empezaron a ocupar de nuevo los territorios que eran de los mapuche. Ahora, las nuevas generaciones dicen que no van a entregar esas tierras, ni a cañones”.

¿Cómo recuperaron las tierras? ¿Llegaron y se instalaron no más?
“Llegamos como 18 personas, con nuestras herramientas y aperos, y nos instalamos”.

¿No se encontraron con guardias?
“Sí, con uno, pero no lo atropellamos. Solamente le dijimos: ‘Tenemos derechos históricos sobre estas tierras indígenas... Y usted, hoy día, se retira de aquí’. El llamó a su patrón por teléfono celular y éste le dijo que se fuera, que él mismo iría a conversar con nosotros. Pero el patrón mandó a la policía, que llegó a corrernos con bombas lacrimógenas, balines y cuanta cosa encontró. Nosotros nos defendimos con armas antiguas, piedras y boleadoras. Volvieron como tres veces, hasta 100 y 200 policías. Pero cada vez han tenido que retirarse”.

¿Ahora están trabajando en esas tierras?
“Si no las trabajamos, ¿para qué queremos tierras? Las forestales habían plantado eucaliptos y pinos. Nosotros los cortamos e instalamos una pequeña agricultura para sustentar nuestra vida. Ahora tenemos más cosecha y mejores animales. La parte que no sirve para agricultura, la vamos a forestar. Vamos a plantar pinos, pero tendremos cuidado de no forestar arriba del nacimiento del agua, porque es un recurso muy importante para nosotros. Y el pino acaba con el agua”.

¿Por qué plantarán pinos y no árboles autóctonos?
“También autóctonos, pero menos hectáreas por la razón que es un recurso que recién daría plata en 100 ó 200 años. Con el pino, sabiéndolo explotar, podemos lograr recursos y comprar otro pedazo de tierra más adelante. Imagínese, yo tengo cuatro hectáreas y dos yuntas de bueyes -porque esa es la herramienta del pobre, sea mapuche o no-. Dentro de medio hectárea tengo mi casa y además tengo una vaca. No podía mantener mis animales dentro de las cuatro hectáreas. Pero al recuperar la tierra, cambió la cosa. Ahora podemos tener más animales. La idea es desarrollarnos un poco y no seguir siendo igual de pobres. Dicen que somos borrachos y flojos. Yo soy mapuche, pero no tomo ni fumo. Es cierto que hay mapuches borrachos y flojos, pero hasta por ahí no más”.

¿Se han dividido las 500 hectáreas recuperadas?
“No, ni pensamos hacerlo. Todo es común. Pero si yo me asocio con otro para sembrar, cerramos el pedazo para que los animales no entren”.

¿No cree que podrían desalojarlos?
“A lo mejor podrían desalojarnos con 800 o mil policías. Si llegan con cañones, a cañón hay que morir. También pueden plantar y cercar. Lo lamentable para ellos es que los policías no se van a quedar a vivir ahí para siempre. Y los mapuches vamos a volver para recuperar la tierra”.

¿Todas las tierras que recuperan estaban en manos de las forestales o también de agricultores independientes?
“Los mapuche que estamos recuperando los territorios nos cuidamos mucho de no irnos contra la gente pobre que está viviendo en tierra mapuche. No tenemos corazón para decirles que se vayan, porque son igual que nosotros. Viven de la pequeña agricultura y de la crianza. Sería una maldad. La lucha nuestra es contra los capitalistas, contra la empresa forestal, porque no saben respetarnos. No queremos tenerlos como vecinos inmediatos de nuestras comunidades. Violan nuestros derechos y desmantelan salvajemente todo el patrimonio indígena cultural, social y económico. Arriba (muestra un cerro) fumigaron con avionetas sobre un nacimiento de agua y contaminaron todo. Ahora, las señoras pueden tener hijos con defectos físicos por beber agua contaminada. Los guardias no dejan pasar a nadie y hasta balas le pueden correr a uno, como si fuera un león o una persona mala. Así nos miran a nosotros las empresas”.

Se dice que el mapuche conserva la tradición guerrera de sus ancestros. ¿Es así?
“Instituciones de gobierno, la gente de las empresas capitalistas y también personas dicen eso, que en el pasado el mapuche era bueno para la guerra. Pero no es así. El mapuche ha sido bueno para defenderse cuando lo vienen a atropellar, a violentar, a invadir. Eso sucedió en el pasado y ahora esta sucediendo lo mismo. Otra tremenda falsedad es que seamos terroristas. Aunque busquen por mar y tierra, nunca nos van a encontrar armas, solamente piedras, boleadoras. En Ercilla y Collipulli han allanado más de ocho veces las comunidades y nunca han encontrado armas. No es terrorismo actuar para recuperar el territorio que nos han quitado. Una vez, un funcionario de gobierno estuvo a punto de hacernos un montaje de armas y drogas en Lleu-Lleu, pero los mapuche alcanzaron a parar la oreja, y le falló el plan”.

¿Cómo se ponen de acuerdo para tomar un terreno, hacen algún plan, se juntan personas de distintas comunidades?
“Cada comunidad lucha en su tierra, muchas veces no nos conocemos unos a otros en esta lucha. Solamente nos vamos conociendo en encuentros de palín”.

En otra comunidad de Comillahue, también ubicada en Tirúa Sur, cerca de 300 personas comenzaron hace cuatro años a recuperar progresivamente tres mil hectáreas de las forestales Mininco y Volterra. “Estas empresas no tienen papeles legalizados de esos campos, y saben que son tierras indígenas”, señala un comunero. Han pasado por cuatro desalojos de Carabineros, pero siguen ahí. “Nuestros animales estaban flacos y ahora ni los conocemos de gordos que están. Ahora podemos educar mejor a nuestros hijos”, agrega.

“TOMAR LO QUE ES NUESTRO”

Un joven mapuche, perteneciente a una comunidad de Nahuelbuta, explica que fue la propia experiencia la que les hizo dejar de creer en las vías legales y judiciales. Su comunidad, que agrupa a quince familias, fue una de las primeras en entrar en conflicto con empresas forestales, hace siete años.

A comienzos de los 80, la comunidad inició un juicio para reclamar 200 hectáreas de tierra en poder de un particular. Pasaron doce años sin solución. Entretanto, el particular vendió la tierra a una forestal en forma fraudulenta. “Nosotros retomamos el juicio contra la forestal. Gastamos mucha plata, hicimos infinidad de sacrificios. No pensábamos que nos enfrentábamos a un enemigo tan grande. Después fuimos aprendiendo que las forestales tienen mucho poder en el mundo, como cualquier empresa transnacional. El juicio quedó en nada. Los que mandan son los grandes poderes y el mapuche no tiene mucho que hacer ahí. Nuestros antepasados estuvieron en un juicio que duró veinte años, se murieron pensando en su tierra. Nosotros no podíamos seguir esperando. Nos fuimos enfrentando, levantamos la voz y nos tomamos el predio. ¡Qué ridículo, nuestro propio predio!”. Fue una toma pacífica, simplemente cortaron los accesos a la empresa forestal. Poco después los desalojaron por la fuerza y más de la mitad de la gente de la comunidad terminó en la cárcel. “Carabineros aterrorizó a nuestra gente, se metió a las casas y pateó lo que quiso. ¡Y lo único que estábamos haciendo era hacer uso de nuestro derecho!”, dice el joven vocero. Al tiempo, volvieron a recuperar la tierra. Ya no los desalojaron. Llegó personal de la empresa, con custodia policial, a retirar la madera, maquinarias y recursos de la forestal. “Nosotros empezamos a sembrar hace seis años, cosechamos papas, trigo, arvejas. Llevamos nuestros animales a pastorear y sacamos leña. Nos han llegado a reprimir varias veces, pero ahora nos defendemos muy bien. Practicamos una mini autonomía. Ya no entran ni los carabineros ni la gente de las forestales. Ahora estamos haciendo casas. La gente vive mejor. Hay más pan para todos y nos sentimos bien”.

La mayor satisfacción es sentir que están construyendo algo propio y, como ellos dicen, volviendo a las raíces. “Los gobiernos en el mundo siempre amparan la riqueza de los capitalistas y nunca a los pobres. Nunca ha habido justicia para el mapuche. Y ahora menos. Por eso estamos construyendo nuestra justicia con control territorial en pequeños espacios, donde nos guiamos por nuestras autoridades tradicionales, que son los lonkos. Estamos practicando nuestra religiosidad, volvemos a hablar en nuestro idioma y nos alimentamos sin que el gobierno nos dé una migaja. Y todo ha pasado por el espacio que hemos recuperado”, enfatiza el comunero de Nahuelbuta.

No siempre logran asentarse en las tierras recuperadas. En la ribera norte del lago Lleu-Lleu, que se dice es el único libre de contaminación en América Latina, hay zonas en permanente disputa. A pesar que el gobierno la declaró área de desarrollo indígena, el 50% del contorno del lago está en poder de las forestales que contaminan con plantaciones de pino que llegan hasta el borde del agua. El nivel del lago está bajando y los peces se mueren. Además, el gobierno autorizó hace varios años al empresario Osvaldo Carvajal para que instalara un megaproyecto turístico por 45 millones de dólares en tierras que los mapuche reclaman como suyas. Sin embargo, cada vez que intenta iniciar las obras, éstas son destruidas. Si bien las comunidades no han recuperado ese territorio, tampoco Carvajal logra materializar su proyecto. Para los mapuche, es otra forma de control.

“SI ATACAN A UN PEÑI, ATACAN NUESTRA SANGRE”

Un claro ejemplo de invasión territorial es el desarrollado por Bosques Arauco S.A. en Cuyinco. En 1977, la empresa -entonces, Forestal Arauco- compró un terreno aledaño a la comunidad Pablo Quintriqueo Huenumán, integrada por 17 familias. Pero extendieron su dominio a 1.650 hectáreas pertenecientes a esa comunidad, a pesar que no lograron acreditar título de propiedad en un largo juicio que ganaron las familias mapuche. “Pero resulta que siguen ahí. Tienen guardias y módulos. Aún así, nuestros animales pastan en las 1.650 hectáreas y cortamos los pinos que plantan en nuestro territorio”, dice un vocero de la comunidad. Desde que comenzó la disputa, algunos comuneros han acumulado 200 acusaciones judiciales de la forestal por hurtos, robos y otros supuestos delitos. Todo el mundo los saluda en el juzgado y hasta el juez los reconoce como dueños. La empresa le ofreció al lonko un “arreglo” individual de veinte hectáreas de suelo agrícola donde él quisiera, con tal que abandonara la zona. Obviamente, no aceptó. También han recurrido a otros métodos: guardias de la forestal han hecho incursiones nocturnas, derribado rucas con motosierras e incendiado la casa de un dirigente. En uno de los muchos enfrentamientos con guardias de la empresa, una mujer de la comunidad recibió una feroz golpiza que le trituró un hueso de un hombro. Tuvieron que operarla en el hospital y estuvo un año en recuperación. “Somos mapuche, y donde atacan a un peñi atacan nuestra sangre de pueblo-nación mapuche -señala el comunero-. Una vez llegaron más de 200 peñis a respaldarnos. Nuestro pueblo es solidario cuando se trata de defenderse de una agresión. Eso es autodefensa”.

La gente que apoya el camino de lucha de la CAM atribuye las divisiones que cruzan al pueblo mapuche a estrategias utilizadas por el Estado, a través de instituciones como Conadi, Indap, Programa Orígenes. “A los dóciles les dan créditos, escuelitas, casas, los incluyen en proyectos. Pero no se meten en la tenencia de la tierra. La cantidad de tierra comprada por la Conadi es mínima”, dice un comunero. Y otro agrega: “Todas las comunidades incondicionales al gobierno tienen beneficios. Les arreglan un camino -que servirá para robar la madera que producen nuestras tierras- o les ponen escuelas donde mantienen a los niños aislados y sin condiciones para que puedan desarrollarse bien”.

Desconfían de todo lo que viene del Estado, incluso de lo que aparentemente es positivo como combinar la medicina occidental con la mapuche, o comenzar a enseñar el mapudungún en algunas escuelas. Según ellos, son “calmantes” para apaciguarlos. “Muchos peñis no están conscientes de que somos un pueblo sometido por el Estado. Desde que este país nació como república, en 1810, se creó un aparataje para ir quitándonos en forma legal nuestro patrimonio, que es la nagmapu. O sea, la madre tierra, que es la fuente de toda riqueza. Tratan de que nos conformemos con calmantes, pero el gobierno no se atreve a meterse en el problema de fondo, que es la tenencia de la tierra, porque ahí es donde están haciendo fortuna los grupos económicos que han llegado a invadir el país. Y a nosotros, nos tiran a un lado”, acusa el vocero de una comunidad. A través de los hechos -y no con discursos- pretenden mostrarle a sus hermanos el camino que consideran correcto. “Somos un pueblo digno, hay valores que el humano no puede vender. ¿Usted podría vender a su madre? No, ¿verdad? Ella -muestra la tierra- es nuestra madre y no puede pasar por un puñado de billetes, que es el dios del mundo occidental. Los señores del dinero han encontrado luz verde en este gobierno, y en los anteriores, para hacer y deshacer con el patrimonio de los pueblos originarios”. Sienten que con la opción que han tomado han ido ganando el respeto no sólo de otros mapuche, sino también de muchos chilenos y de sectores de la comunidad internacional. Un comunero reflexiona: “Nuestro gran pecado es reclamar nuestro derecho, y por hacerlo nos han encarcelado, nos persiguen, nos balean. Nos llaman delincuentes y terroristas.

¿De dónde viene el terrorismo? ¿Acaso no viene del Estado contra quienes cuidamos la naturaleza, que esta tierra no se contamine, que el agua y el aire sean puros? ¿Qué les importa a los señores dueños del dinero infectar la nagmapu con sus químicos? Lo hacen para que el bosque crezca más rápido y puedan ganar plata más pronto. Esa es la mentalidad que hay en los grupos económicos”

Postura frente al diálogo

La Coordinadora Arauco-Malleco es prácticamente la única organización mapuche que ha optado por una estrategia que se basa casi en forma exclusiva en la acción directa de las comunidades. El resto, de una u otra manera, busca acuerdos con el gobierno y los empresarios para ir logrando conquistas parciales que impliquen algún grado de avance. Sin embargo, también actúan, como lo demostró la toma concertada de 26 fundos de las regiones IX y X que el Consejo de Todas las Tierras impulsó a fines de abril. Fue una forma de presión para que el Senado diera el pase -luego de más de diez años de gestión- al reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas y se formara una mesa de diálogo multisectorial para buscar solución a la demanda de recuperación de tierras. Aunque nada de eso se consiguió, las tomas -de carácter temporal y simbólico- generaron un hecho político importante. Si bien mira con respeto este tipo de iniciativas, la CAM sigue adelante su camino propio. “En algún momento nos encontraremos”, dicen. Tampoco se niegan por principio al diálogo y a acuerdos con la contraparte. Pero las condiciones las ponen ellos. source:
http://www.puntofinal.cl/

Par CAPMA - Publié dans : Entrevista/Entrevue/interview
Ecrire un commentaire - Voir les 0 commentaires
Mardi 1 juillet 2003 2 01 /07 /Juil /2003 05:44

La Coordinadora de Comunidades Mapuche en Conflicto Arauco-Malleco optó por no tener más voceros públicos, desde que el año pasado detuvieron a quienes desempeñaban ese rol, José Huenchunao y Angélica Ñancupil. Por eso, quien accede a esta entrevista se identifica solamente con un seudónimo, “José Llanquilef”. Le interesa mostrar lo que realmente son, más allá de la deformación y descalificaciones del discurso oficial. Insiste en la seriedad de su lucha, que definen de liberación nacional. Se proponen reconstruir la autonomía del pueblo-nación mapuche, lo que no necesariamente coincide con las fronteras del país Chile, nacido como tal mucho después que este pueblo originario. Se definen tajantemente como anticapitalistas y antimperialistas.

Están por cambios de fondo. Hay algo de altivez en la forma en que se refieren a otras organizaciones y movimientos que luchan por un mundo diferente, desde dentro y fuera de su pueblo. Es que ellos confían, por sobre todo, en sus propias fuerzas y recelan de todo lo que huela a sistémico. “Lo que hacemos tiene que ver con el destino de la nación mapuche y también con el freno a esa tremenda maquinaria que viene del imperialismo yanqui y de la que se cuelgan las oligarquías criollas, dispuestas a cambiar sangre por petróleo, a dominar y controlar. La oligarquía chilena está comprometida con ese proyecto de dominación. Ellos son los que nos van a hacer la guerra y los que definieron la beligerancia con el pueblo mapuche. Por eso, no queremos hacer una apuesta que termine en reformismo, en una mentira, o en más sangre y muertos. Porque eso es sufrir, y estamos contra el sufrimiento. Queremos una vida mejor y para eso hay que hacer bien las cosas”, afirma José. Ustedes hablan de la “judicialización” del conflicto mapuche.

¿Qué significa eso?
“Es la postura que ha asumido el Estado, con un gobierno administrado por la Concertación, como estrategia para contener la lucha del movimiento mapuche. Y esto va acompañado de represión. No es un contexto favorable para expresar públicamente nuestros planteamientos políticos, porque en distintos procesos judiciales han sido utilizados en contra de nuestra gente. En muchos casos, recurrieron a sus dichos en medios de comunicación para justificar la persecución política y el encarcelamiento”.

¿Eso significa que la Coordinadora está dando un paso hacia la clandestinidad?
“No es algo que hayamos definido por propia voluntad, pero estamos en un proceso de asumir métodos clandestinos para salvaguardar la integridad de nuestra gente y de nuestra lucha”.

¿En la práctica, la Coordinadora Arauco-Malleco ha sido declarada fuera de la ley?
“Exactamente, aunque no ha habido una definición directa de parte del gobierno para declarar que nuestra organización está proscrita. Pero a fines del año pasado se inició un juicio contra gente nuestra por asociación ilícita terrorista, que están llevando adelante los fiscales de Temuco con criterios políticos, como política de Estado. Hace dos o tres años se estaban haciendo investigaciones por asociación ilícita en tribunales de Concepción, Cañete y Collipulli, pero se manejaban en un marco diferente. Ahora, el tribunal de Temuco recogió antecedentes de esos tribunales”.

¿Se aplica la Ley Antiterrorista sólo por pertenecer a la CAM o por la supuesta participación en actos asociados a violencia, como enfrentarse a Carabineros o quemar maquinaria de las forestales?
“Creo que hay variables que toman en cuenta nuestros ‘acusadores’. Una, en el marco de la criminalización específica de un hecho. Y otra, en un marco político, protegiendo los intereses del sistema capitalista. Esto se relaciona con el avance que ha habido en el proceso de reconstrucción del pueblo-nación mapuche, donde nosotros hemos hecho experiencias de resistencia y de control de predios que antes eran de las forestales. Eso provoca un cambio de estructura que no responde a la lógica del Estado ni de la transnacionalización. Los predios pasan a ser usufructuados por nosotros. Ese cambio genera una determinada postura de la política represiva. En una actitud ‘preventiva’, se reprime cualquier acto de resistencia o de confrontación, que es inmediatamente criminalizado y judicializado. Y se aplica la Ley Antiterrorista por parte del Estado”.

ALIANZAS Y SIMPATIAS
En la prensa se los muestra como el grupo más radical e intransigente dentro del movimiento mapuche, con sesgos militaristas.

¿Han recibido críticas similares de parte de sus pares?
“Si fuéramos militaristas o autoritarios, no creceríamos ni tendríamos lo que hemos logrado”.

¿Se relacionan con otros grupos u organizaciones mapuche?
“Nosotros fuimos los que más hicimos esfuerzos de acercamiento a otros sectores. Conversamos con todo el movimiento mapuche, desde los Trauquil, Consejo de Todas las Tierras, Xeng-Xeng, Auquinco... todos. Les ofrecimos condiciones, comida y espacio para conversar todas las veces que quisieran. Y cuando hubo que movilizarse, nos acompañaron los que estuvieron. Pero ellos tenían otra práctica política. No creían posible generar un escenario nuevo de lucha”.

¿Y en el plano de las alianzas políticas?
“Alguna gente ha dicho que somos sectarios, pero no es así. Nosotros les decimos a todos que en el terreno de lucha nos vamos a encontrar. En los primeros años, agotamos todas las posibilidades de conversar con grupos y personas en Chile. Conversamos con el EGP, Frente Patriótico Manuel Rodríguez, con los comunistas, con la SurDA, con el abanico del mirismo, pero no buscando alianzas sino intercambio de visiones. El PC y el EGP han dicho que tienen gente en la Coordinadora, pero no es verdad. Nunca hemos recibido ningún aporte externo, ni en ideas, ni en cuestiones materiales o en plata. Todo lo que hemos hecho ha sido solos y con la idea de construir algo serio y sólido. Pero tampoco somos una isla y, por supuesto que valoramos otras cosas”.

Entonces, ¿no hay conexión con la Izquierda?
“No vemos mucha afinidad con las instancias de Izquierda, que son las que más cercanía podrían tener con nosotros por cuestiones ideológico-políticas. No tienen mucho trabajo, expresión ni luchas concretas en las poblaciones o sectores sociales. Nos gustaría verlo, eso sí. A veces nos encontramos con muchachos que se nos meten en las marchas y que tienen una actitud de ir a la violencia por la violencia, a la bronca por la bronca. Eso nada tiene que ver con nosotros. O gente que se quedó pegada en el pasado y se remite a la experiencia de antes. Apostamos a tener relaciones con gente que realmente nos aporte, porque queremos avanzar y triunfar, como también deseamos que triunfen otros sectores oprimidos”.

¿Tienen relaciones con movimientos o sectores fuera de Chile?
“Sí, con organizaciones que consideramos tienen trabajo definido antisistémico, con proyecciones que nos parecen confiables y, sobre todo, dignas. Nos relacionamos con piqueteros de Argentina, por ejemplo, con palestinos y vascos”.

¿Y con movimientos indígenas que han alcanzado altos niveles de participación política en sus países a partir de sus reivindicaciones propias, como en Ecuador y Bolivia? ¿Qué piensan de esas experiencias?
“Esas dos experiencias tienen muchos puntos en común, pero no nos sentimos cerca. Cada proceso es muy particular. Respetamos mucho los procesos de Ecuador y Bolivia, que corresponden a su historia de 500 años o más. A diferencia nuestra, ellos tienen una convivencia y multiplicidad de alianzas entre pueblos y nacionalidades originarias. A lo menos, se juntan 15 ó 20 nacionalidades. Nuestra nación mapuche, en cambio, hizo sola su lucha de resistencia, la más larga que conoce la historia de la humanidad. Ni siquiera tuvimos aliados aymara, porque hubo aymaras que apoyaron a los colonizadores. No lo digo en términos peyorativos, pero quienes traicionaron y delataron a Lautaro fueron indígenas del norte. Nunca hubo buena convivencia. Pero además de esos antecedentes históricos, hay otros elementos puntuales que nos llama la atención en los procesos de nuestros hermanos ecuatorianos y bolivianos. Por un lado, está el cuestionamiento de las estructuras de dominación capitalista. Pensamos que la importantísima fuerza social y política indígena en Ecuador, que contribuyó a ganar la presidencia de la República, deberá demostrar en los próximos dos años si con eso contribuyó a mantener el sistema capitalista, que es enemigo de los pueblos indígenas, o si generó un gobierno que da posibilidades de liberación a esos pueblos para zafarse del yugo capitalista y, en particular, del imperio. Es una enorme disyuntiva que ellos tienen que resolver. Nuestra impresión, de acuerdo con los antecedentes que tenemos, es que Ecuador va a suscribir los planteamientos del imperio en el Plan Colombia y es probable que le dé garantías para establecer bases militares en su territorio. Las recomendaciones del FMI han sido aprobadas, en desmedro de los hermanos indígenas y del pueblo ecuatoriano. Por lo tanto, los resultados pueden ser altamente cuestionables”.

¿Y respecto de Bolivia?
“La situación en Bolivia es distinta, a pesar que hay un proceso similar de varias nacionalidades que se unen y conforman una fuerza política con posibilidades de llegar al gobierno. Lo único que nosotros podemos advertir a esos hermanos es que en Chile el pueblo mapuche también formó parte de una alianza social, cultural y política que alcanzó el gobierno en el período de la Unidad Popular. Sabemos que llegar al gobierno no significa alcanzar el poder, ni mucho menos cambiar el capitalismo. En Chile hubo una contrarrevolución y la UP, un proyecto histórico de varias décadas, fue derrotada. Hoy tenemos detenidos desaparecidos mapuche. Y hemos aprendido algunas lecciones. Al mirar nuestra historia, nos damos cuenta que si no se construye una fuerza social, política y material para respaldar y defender las conquistas que se alcanzan, se termina derrotado y cediendo al capitalismo. Por eso, respetamos las experiencias de esos países -y es posible que podamos aprender de ellas-, pero no es el modelo que queremos desarrollar. Los municipios autónomos no son una etapa por la que nos interese transitar en Chile”.

¿Se sienten más cercanos de la experiencia zapatista?
“Los hermanos zapatistas sí ejercen un control territorial. Por cierto, muy distinto al que ejercemos acá. Pero también son múltiples nacionalidades que levantan la bandera de México como elemento de unidad de todos los mexicanos e indígenas. Y nosotros rechazamos la bandera chilena, no es un emblema que nos represente”. En el fondo, ustedes están dando una pelea solos. ¿Creen que podrán ganarla?
“Con los sectores políticos no tenemos ninguna alianza, ni estamos haciendo esfuerzos en ese sentido. Es distinto con los sectores sociales. Podemos llegar a importantes relaciones con trabajadores en lucha, con expresiones sindicales y estudiantiles, con sectores de artistas chilenos que han demostrado gran simpatía por nuestra lucha. Con ellos hemos conversado y vamos a seguir conversando. Tenemos muchas relaciones en esos ámbitos. Una cosa son las expresiones sociales y otra, las representaciones políticas, que por lo demás también están en crisis”.

CHILE, PAIS ATRASADO

¿A qué atribuyen la simpatía con la causa mapuche, a nivel de la población?
“Esa simpatía y los resultados de encuestas donde el 80% de los chilenos aparece apoyando la causa del pueblo mapuche se generaron con posterioridad al proceso iniciado por la Coordinadora. Nosotros conocemos muy bien la historia del movimiento mapuche de los últimos años. Como decíamos, al comienzo conversamos con múltiples expresiones mapuche que, simplemente, no quisieron embarcarse en las movilizaciones. Por lo tanto, la simpatía es hacia lo que se ha construido desde las comunidades en conflicto, que representan la dignidad de todo nuestro pueblo. En definitiva, estábamos cien veces más solos cinco años atrás, cuando no existía el ‘problema mapuche’ en el país. Hoy, los grandes empresarios de este país y de América dicen que éste es el principal problema en Chile. Además, hay que entender que para los partidos políticos los que no están en sus referencias políticas no existen, o se encuentran absolutamente solos. Pero no es así. A ellos les decimos que se preocupen de levantar sus propios procesos y de construir en el movimiento popular. En el contexto latinoamericano, Chile es considerado el país más conservador y con el movimiento popular más pobre, atrasado y consumista de toda América”. Parece que les molestan las críticas...

“Las tomamos en cuenta, por cierto. Tal vez no se conozca, pero ocurre que nosotros comenzamos este proceso con muy pocas personas y ahora somos muchos. Otro elemento importante es que el 60% a 70% de las personas que están en la Coordinadora no tienen más de 23 años. Ellos van a dirigir el proceso de reconstrucción de nuestro pueblo con otros contenidos y valores. En consecuencia, podríamos aparecer con un grado de aislamiento o soledad en este momento, pero nosotros sabemos lo que estamos formando para el futuro. De aquí van a salir los líderes que podrán cambiar realmente la historia de nuestro país, y de nuestro pueblo en particular. Estamos embarcados en procesos lentos y largos”.

Se dice que muchos jóvenes urbanos simpatizan con ustedes.
“A veces se nos acerca gente del movimiento juvenil en Santiago, pero en vez de ayudar nos perjudican. Son grupos de raperos, punk, trashers, hip hop o anarcos que tienden a vernos como una organización de choque. Un ejemplo: si impulsamos una marcha lo hacemos con la idea de avanzar, de que la gente salga con sus niños, se defina y asuma como mapuche. Pero si se meten punks y le tiran un botellazo a un paco, nos reprimen con niños y todo. Eso no nos sirve. Es distinto el caso de grupos de jóvenes y trabajadores que entienden nuestra lucha, comparten el rechazo al capitalismo y están por crear una sociedad más justa, más humana”.

“NUESTRA GENTE SE PROTEGE ENTRE SI”

¿Qué piensan de otras organizaciones o movimientos mapuche, como los que dirigen los hermanos Raimán o el alcalde mapuche de Tirúa, Adolfo Millabur?
“Ahora se están moviendo por los derechos humanos, pero no han apoyado ningún proceso y se cuelgan de eso”. Pero ayuda que se muevan por los presos políticos mapuche, ¿o no?
“Sí. El problema es que sacan provecho, lo capitalizan en otro sentido. Millabur terminó siendo funcionario del sistema. Es negativo que se haga una práctica política que valórica e ideológicamente contrarresta la nuestra. Sabemos que Adolfo Millabur sale del país y aparece representando a los mapuche en lucha y diciendo poco menos que si los mapuche tienen que tomar las armas, las van a tomar... O sea, canta la canción que quieren escuchar los grupos de ex exiliados y de quienes apoyan a los zapatistas. Pero aquí no se mueve del municipio, administra las políticas del Estado y trabaja en el Programa Orígenes. Los presos son de la Coordinadora, pero él capitaliza el discurso de los presos y aparece donde hay tribuna. Donde está calientito y seguro”.

Pero no todos los presos son de la Coordinadora… “No todos, pero sí la mayoría. Y la represión se da dentro del proceso de lucha de la Coordinadora. Tenemos alrededor de cuarenta presos”.

¿Hay mucho trabajo de inteligencia en torno a ustedes?
“Seguro. Oficial, no oficial y paramilitar”.

¿Y cómo se protegen?
“Como en todas las luchas de los pueblos, con muchos ojos, muchos oídos y muchas ganas de defender lo que se construye. Nuestra gente se protege entre sí”.
Y tampoco elude las confrontaciones directas.
“La Coordinadora es responsable de un accionar confrontacional con las empresas y el sistema que nos oprime. No se nos antoja actuar así, pero está en el sustrato de las comunidades y corresponde a una estrategia de reconstrucción de nuestro pueblo. Si vemos que la empresa forestal o el usurpador desarrolla beligerancia en contra nuestra, el recurso de la autodefensa es legítimo. No actuamos fuera del radio de acción de nuestras luchas”.

¿Cuándo recurren a la autodefensa, concretamente?
“Si queremos controlar un predio, luchamos por él. Y si nos reprimen, en vez de golpear a los represores golpeamos a la empresa, que es la que sostiene la represión. Desde nuestra perspectiva son actos de justicia, pero no tenemos tribuna para validarlos, porque los medios de comunicación se manejan en contra nuestra. Sin embargo, nuestra gente sabe que está bien, en términos emocionales y políticos, y apoya de muchas maneras. Ven, además, que no se trata de hacer daño por el daño, o la acción por la acción, sino que queda un predio a disposición. Un predio que no se va a seguir desertificando, que se va a recomponer. Y al recomponerse esa tierra, se recompone nuestra vida y una filosofía, una cosmovisión, un mundo de justicia. Si nosotros no luchamos con fuerza, no lo vamos a lograr”.

Se amenazó con declarar estado de emergencia en algunas zonas mapuche. ¿Cómo piensan enfrentar una eventual mayor represión?
“Nuestras zonas ya están militarizadas. Lo decía un hermano de Ercilla: hay muchos pacos y personal de Investigaciones, muchos guardias y paramilitares de derecha, y mucha inteligencia en el interior de los predios, de los campos, con la mira puesta en las comunidades. A la gente le cuesta moverse de un lado a otro. Si se produce una confrontación, movilizan centenares de efectivos y recursos. Frente a la militarización, somos responsables y consecuentes. No estamos por hacer la guerra. Vamos a priorizar la defensa de la territorialidad y de nuestro objetivo estratégico. Nuestra gente irá dando las definiciones en cada momento” source:
http://www.puntofinal.cl/
Par CAPMA - Publié dans : Entrevista/Entrevue/interview
Ecrire un commentaire - Voir les 0 commentaires
Mardi 6 mai 2003 2 06 /05 /Mai /2003 05:49

Detenido Comunero Mapuche con extenso prontuario policial. Intendente dice que es buena señal
- 06/05/2003 11:31

En un operativo policial esta mañana en la en comunidad mapuche de Chequenco, fue detenido Francisco José Llanca Ahilla, el mapuche más buscado del país.

Conocido también como 'Papito', Francisco José Llanca Ahilla no opuso resistencia al ser aprehendido. Estaba desayunando cuando fue rodeado y aprehendido por la policía.

Según lo informa Emol.cl, seis órdenes de detención tiene el esfumado José Francisco Llanca Ahilla, de 34 años, hijo del lonco de la Comunidad Ahilla Varela [CAM], de Collipulli, IX Región, quien desde hace dos años es el mapuche más buscado por su participación armada en delitos perpetrados en el marco del llamado conflicto indígena.

Llanca también tiene otras cuatro órdenes de detención por los delitos de asociación ilícita terrorista en su calidad de integrante de la CAM; por ataque y lesiones a su padre, el lonco de la comunidad Ahilla Varela, Francisco Llanca Quipaillán, y su tío, el werkén o vocero de la misma, Bernardo Llanca Quipaillán.

Asimismo, por daños e incendio de la camioneta de Víctor Pérez, cuñado del ex vocero de la CAM, Víctor Ancalaf; y por la emboscada, asalto y robo a un bus de la empresa forestal Millalemu que transportaba a una veintena de trabajadores.

Además, la Fiscalía Militar de Angol despachó la semana pasada una sexta orden de detención en su contra por el delito de maltrato de obra a funcionarios de Carabineros en servicio, con resultado de lesiones graves, a raíz del ataque con arma blanca en contra de los cabos Héctor Placencio [39] y PatricioFuentealba [34], cometido el pasado 24 de abril en el fundo Ginebra, junto a otros ocho mapuches, seis de los cuales ya fueron detenidos.

Conocido 'Papito', Llanca lidera el grupo más radicalizado del sector y que pertenece a la Coordinadora. En diciembre del año pasado enfrentó con golpes a su propio padre por considerar que su progenitor era un traidor a la causa indígena al negociar el traspaso del fundo Ginebra a través de la compra por parte de la Conadi al propietario de este predio, hecho que se concretó en marzo del 2002 cuando se adquirieron 420 has, por un monto de 450 millones de pesos. Hace unos días en un acto oficial se entregó el título a la comunidad.

Intendente Regional: 'Es una buena señal'

Acerca de la detención de Francisco José Llanca Ahilla, hecho producido en las últimas horas en la Provincia de Malleco, el Intendente Regional Ricardo Celis, dijo que lo ocurrido con el comunero es una buena señal de lo que ha seguido el gobierno como línea de acción en cuanto a que “las personas que se salen del estado de derecho, tiene que asumir las consecuencias de ello, más aún cuando interviene en agresión a carabineros. Es bueno, que las personas que están involucradas en estos hechos asean detenidas y puestas a disposición de la justicia”

Celis, ratificó que el detenido participó en la golpiza propinada por ocho comuneros de la comunidad AillaBarela a dos funcionarios de carabineros en pasadas semanas en el Fundo Ginebra de Collipulli, mientras los efectivos realizaban rondas de ruitina en el área rural. De los ocho protagonistas de este hecho, seis ya han sido detenidos, continuando la búsqueda de los dos mapuches restantes, quienes estarían a horas de ser aprehendidos.

Cabe señalar que el detenido, al igual que los otros participantes de esta golpiza, donde hay a lo menos tres menores de edad, serán trasladados a la fiscalía Militar de Angol, aunque también los hechos serán remitidos a la Fiscalía de Collipulli. Extracto y Foto: Emol.cl .source;
http://www.diarioelgong.cl/

Par CAPMA - Publié dans : Informations/news/noticias
Ecrire un commentaire - Voir les 0 commentaires
Jeudi 20 février 2003 4 20 /02 /Fév /2003 05:10

Quepuca Ralco, February 20, 2003
Letter written to: Jaime Andrade
Sub secretary of Planning (MIDEPLAN)

My community has heard of the meetings that you, in representation of the Chilean government, have held with the families that have not been willing to transfer their property for the construction of the Ralco Dam, in Alto Bio Bio, VIII Region.

1. The cemetery of my community will be flooded, as you well know; yet we have not been invited to the meetings being held nor do we know the nature of the agreements that we have heard from the press.
2. The situation known as RALCO concerns much more than just the families who have refused to transfer their land. Among other aspects, there is the issue of the Cemetery of the Mapuche-Pehuenche community Quepuca Ralco. We have raised the cemetery issue with all the authorities who have visited Alto Bío Bío, and as a result we cannot understand how this issue can been neglected in any agreement. We need to know what will happen with our cemetery, which represents for us our Pehuenche cultural rights.

3. Our community needs to know how the Ralco Dam will affect our Mapuche cemetery, our spiritual and religious rights, our ceremonial centers, our respect for our ancestors, and our direct family members who are resting in the sacred places.

4. Our community does not deny the right of these four families to receive a good price for their lands, but we believe that the issues we have planted cannot be excluded.

5. The meetings have been private and variety information has been presented in the press. For this reason, my community requests to be informed on the content of these meetings and agreements. The media has said that there will be an agreement signed in Washington before the Commission of the Organization of American States. We request that the communities be informed before any agreement is signed.

6. My community Quepuca Ralco, asks the government directly to inform us of all the issues being discussed in their meetings and in this way we will have a better idea what will happen with our cultural rights. My community will provide our own proposal to the government in March.

7. The community that I represent is willing to discuss these issues with the government before the signing of any agreement. However, if we do not receive clear information, my community will send an urgent letter to the Inter-American Commission of the Organization of American States so that they can see that many issues which are important to the Pehuenche communities have left outside these agreements.

Sincerely,

Maria Curriao Reinao
President
Community Organization of Quepuca Ralco
Quepuca Ralco, February 20, 2003

Par CAPMA - Publié dans : Informations/news/noticias
Ecrire un commentaire - Voir les 0 commentaires

Présentation

  • : CAPMA
  • CAPMA
  • : Politique
  • : COLLECTIF POUR L'AUTONOMIE DU PEUPLE MAPUCHE ( CAPMA ) * Le CAPMA est un collectif autonome qui s'oppose radicalement à l'impérialisme, au colonialisme, au capitalisme et condamne toute forme d'exploitation, de discrimination et de domination.
  • Partager ce blog
  • Retour à la page d'accueil
  • Contact

Calendrier

Mai 2012
L M M J V S D
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31      
<< < > >>

Créer un blog gratuit sur over-blog.com - Contact - C.G.U. - Rémunération en droits d'auteur - Signaler un abus - Articles les plus commentés