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Jeudi 5 novembre 2009 4 05 /11 /Nov /2009 00:03
En el año 1881 el ejército de Chile, realiza una guerra de exterminio contra la Nación Mapuche. Lo que sus historiadores denominaron ’pacificación’, para nosotros, se trato de una ocupación y desde esa fecha comienza el despojo de nuestras tierras y el intento de asimilación cultural, política y económica del winka.

Desde este hecho, se da el actual conflicto, el cual hoy tiene grandes consecuencia; persecución, encarcelamiento, muertes, y a nuestros peñi y lamngen defendiéndose y resistiendo desde las comunidades. Por otro lado, se cumplen 7 años de la muerte de nuestro weichafe Alex Lemun.

A raíz de esto, conmemoramos el Futamalon 1881(el último gran levantamiento) contra el Estado chileno, como una forma de reconstruir nuestra historia y memoria. Y no olvidar que al igual que Leftraru, Kallfülikan, Lientur, Pelantraru, Máñin, Kilapan, Lemun, Katrileo, Collio y nuestros presos políticos entre otros, dieron la vida y la están dando por nuestra libertad e independencia como Nación.

¡¡LIBERTAD A LOS PRESOS POLÍTICOS MAPUCHE!!

¡¡DESMILITARIZACION DEL WALLMAPU!!

¡¡MARICHIWEU¡¡





                                   HABRA VENTA DE ALMUERZO Y SOPAIPILLAS

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Lundi 12 octobre 2009 1 12 /10 /Oct /2009 06:17

WALLMAPU: ENTRE LA AUTONOMIA Y EL COLONIALISMO

Al realizar un ejercicio de reconstrucción de la historia propia mapuche considerando la larga duración, ésta puede inscribirse en dos ciclos históricos. Por una parte reconocemos el de autonomía que cubre desde los orígenes y conformación del horizonte sociocultural y político mapuche previo a la invasión española, hasta la formación de los Estados-nacionales chileno y argentino en el siglo XIX.....

...Por otra parte, reconocemos un ciclo histórico marcado por el colonialismo, que abarca desde su incorporación forzada a los estados-naciones en el siglo XIX hasta los tiempos actuales donde se combina un colonialismo interno con un colonialismo cada vez más transnacionalizado.... sigue el documento de trabajo del Historiador Mapuche Héctor Nahuelpán


Documento realizado por el Histortiador Mapuche Héctor Nahuelpán

Mapa Dibujo: Pablo Marimán


Es en este contexto, donde se inscriben las actuales luchas y resistencias mapuche a uno y otro lado de la cordillera de los andes, como también los desafíos que enfrenta su diversidad interna en cuanto a constituirse como actor político colectivo que lleve a la práctica su actual reivindicación por autonomía y libredeterminación. De ello deriva entonces el título de nuestro artículo “Wallmapu: entre la autonomía y el colonialismo”.


Más allá de presentar una visión acabada y pormenorizada de la historia mapuche, esta comunicación pretende servir de contextualización e introducción a toda aquel o aquella persona que tenga interés por conocer la historia y situación actual de nuestro pueblo. Paralelamente, este artículo se propone debatir en torno a las nociones de colonialismo interno y colonialismo transnacional, como procesos globales en los cuales se inscribe actualmente el pueblo y movimiento mapuche. Dinámicas que por lo demás, pueden considerarse como transversales al actual contexto indígena en Abya Yala.


Acceder a documento completo en Formato Word - Hacer Click en el siguiente Link:


http://www.mapuexpress.net/images/publications/12_10_2009_17_24_6_1.doc




INFORMACIÓN RELACIONADA



Pablo Mariman: “Somos un pueblo preexistentes a los estados, un pueblo que está de atlántico a pacifico” / Leer más: http://www.mapuexpress.net/content/news/print.php?id=4726

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Vendredi 11 septembre 2009 5 11 /09 /Sep /2009 04:10

11 DE SEPTIEMBRE DE 1541.....LA PRIMERA VEZ QUE ARDIÓ SANTIAGO…


MICHIMALONKO: EL ÜLMEN¹ CABEZA DE FUEGO (1510-1550)

La resistencia mapuche al conquistador español, comenzó con Michimalonko.

“ha sido el más temido señor que en todos los valles se ha hallado…”

arcabucero Jerónimo de Vivar, año 1558


En los tiempos de la llegada de los españoles a las tierras de Chile vivían en la zona del Valle Central, entres los ríos La Ligua y Maipo, incas y mapuche, estos últimos aceptaban obligatoriamente ser gobernados a razón de su inferioridad numérica frente a las huestes incaicas, luego que después de prolongadas guerras, se haya diezmado a la población.

Secretamente eran guardianes de la frontera norte de sus dominios del sur, y su aparente apaciguamiento no era tal, más bien mantenían un cierto equilibrio político fundado en una certera y siempre lista fuerza militar capaz de actuar en lucha abierta, como también de manera encubierta.

El príncipe inca que gobernaba estas tierras se llamaba Quilicanta, y tenia por función administrar y vigilar las explotaciones de oro que alimentaban las arcas del imperio; por su parte los mapuche eran dirigidos por Trangolonco, Atepudo, Naglonco, Painelonco y Michimalonko; los mapuche estaban asimilados a la estructura político-militar de los incas y tenían el rango de curaca².

Michimalonko y Trangolonco eran hermanos y tenían dominios sobre el Alto y Medio de Aconcagua; Atepudo tenía dominio sobre los territorios del Valle de La Ligua, en tanto Naglonco y Painelonco compartían dominios en el Valle del Maipo del Mapocho; todos se subordinaban a las ordenes del gobernador inca, Quilicanta, con residencia en Quillota cerca de las explotaciones de oro de Marga-Marga.

Michimalonko, se destacó desde su juventud por excepcionales condiciones de inteligencia y carácter; gracias a su talento, el gobernador incaico lo envió al Cuzco, para ser educado allá. Tuvo así oportunidad de aprender bien la lengua quechua y a conocer la organización y el funcionamiento del imperio incaico, seguramente estuvo en el Cuzco a la edad de 14 a 18 años; se consideraba un buen mapuche y estaba orgulloso de su raza. Si colaboró con los incas, lo hacía únicamente por obligarlo a ello las circunstancias, vivía con el deseo de expulsar a los incas y en lucha política permanente con los curacas mapuches del sur.

A principios del treinta llega al valle central, un español de apellido Barrientos, el cual venía huyendo, no tenía orejas y era acompañado por una princesa inca; este español fue recibido y acogido por Michimalonko, primeramente motivado por la extrañeza que le producía su singular apariencia, por lo cual lo llamaron el desorejado, y luego por la significancia que daba a su experiencia y a la información que conocía respecto de lo que estaba sucediendo en el imperio.

El desorejado, le advirtió que pronto llegarían los españoles y que el imperio inca ya se había rendido; también lo entreno en la táctica militar del ejercito conquistador. Con el entrenamiento táctico entregado por el desorejado, se alianzo con las huestes de su hermano y avanzo hacía al sur e impuso su dominio.

Primero fue Almagro, luego vino Valdivia, con muchas más ganas, para superar las dificultades; pero los habitantes de los Valles no estaban dispuestos a servir al conquistador, muy por el contrario se mostraban en abierta rebeldía, salvo Atepudo, que dio una cálida bienvenida a los españoles.

Valdivia llego al valle del río Mapocho, primer destino de la conquista. Las condiciones del terreno, el clima, la abundante población, se prestaban para establecer una ciudad. El 12 de febrero de 1541, fundó Santiago del Nuevo Extremo en una especie de isla formada por los dos brazos del río Mapocho, a los pies del cerro Welén -al que los españoles llamaron Santa Lucía.

Los mapuche comenzaron a sentir el peso de una conquista indeseable. Muchos de ellos eran obligados a trabajar en labores que no les interesaba, muchos fueron castigados por el hecho de negarse a cargar cosas o levantar empalizadas, todos fueron ofendidos profundamente al descubrir que se les obligaba a olvidar sus tradiciones, creencias y costumbres y sufrir la imposición de un Dios desconocido al que debían adorar como propio.

Michimalonko, se dio cuenta que era suficiente el abuso y había que rescatar a los caciques del valle del Mapocho que habían sido apresados como sanción al levantamiento indígena en los lavaderos de Marga Marga, decidió aprovechar la salida de un contingente (a mando de Valdivia) en tareas de exploración, para atacar Santiago por los 4 costados, el 11 de septiembre de 1541. Había que expulsar a los intrusos.

Al comienzo de las últimas tres horas de la noche, del domingo 11 de Septiembre la cuidad recién establecida sufre su primer asalto por medio de la fuerza. El ataque fue sorpresivo, las tierras sembradas fueron pisoteadas, se lanzaron sobre la empalizada, pronto empezaron a arder algunas chozas, luego toda la ciudad se convertiría en un solo incendio. Las milicias resistieron ataques tras ataques, las tropas de Michimalonko trataban de recuperar a los cautivos, las armas de fuego hacían estragos, el sonido amedrentaba pero no había tiempo para el temor. Los caciques prisioneros habían sido masacrados salvajemente y sus cabezas exhibidas como forma de amedrentamiento. Quince horas se prolongó el ataque, pero mucho más prolongado fue el periodo de hambruna que sobrevino a la ciudad de Santiago luego del ataque.

Tiempo después, Michimalonko fue aliado de los españoles y murió en la batalla de Andalién, en 1550.

¹ Persona de poder: rico, sabio, noble.

² curaca es una palabra quechua que significa el primero o el mayor

AGRUPACIÓN MAPUCHE KILAPAN

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Jeudi 27 août 2009 4 27 /08 /Août /2009 02:47
Küpalme ka mapuche tuwün. Pu füchakeche yem.


Gentileza: Ignacio Kallfükura

MAPUCHE TA INCHIÑ


El KÜPALME


Para nosotros los mapuche, el küpalme es el nombre que muestra el origen y linaje de donde proviene la persona.

Es lo que en la cultura occidental se llama apellido.


También muestra el tuwün de la familia (territorio), su lugar de origen.

De esa manera es posible saber de qué parte del Wallmapu o territorio mapuche proviene.


Nuestro pueblo tiene muy claro de dónde viene

y sabe de su pertenencia a la MAPU.

Nuestro nombre nos señala como hijos de esta tierra.

La honramos y respetamos.

Lo hemos hecho y lo seguimos haciendo.

Y lo seguiremos haciendo.

Feley!



NUESTROS ANCESTROS Y SU KIMÜN

Las familias mapuches hemos tenido una relación muy fuerte con la naturaleza, los animales, las plantas, las piedras, el agua.

Todo es parte de una misma cosa, la cultura mapuche considera todo el entorno y los seres que residen en él.


Todas las cosas existentes son hermanadas por la misma Ñuke Mapu.

Por eso los apellidos se relacionan con los nombres de los animales y los elementos de la naturaleza.

Así pasan a formar parte de uno como individuo y viceversa.


El equilibrio armónico de la vida en la naturaleza provee de sabiduría para vivir. Nosotros tomamos el nombre de nuestros ancestros y pillanes.

El newen mapuche vive y semuestra en nuestros nombres.

Son nuestra herencia

y lo que heredaremos!



Nuestros pillan son algunos de estos:

En unos casos Kura, Likan y Kewpu (piedra), el Mañke, el Kanin, el Traro (cóndor y águilas), el Ngürü (zorro), el Ñamku (aguilucho), el Filu (culebra), el Lafken o Lewfu, el Temu, el Koyam y así es con todos los küpalme.


Tüfachi taiñ pillañ,

pu longko,

pu füchakeche yem!

Tüfachi taiñ che.



LOS KÜPALME SE DIVIDEN EN DOS PARTES

Cada persona comparte un mismo linaje que se ve en la segunda parte de apellido y esos son familiares directos.


La primera es como el nombre de cotidiano de nuestros laku

(abuelos paternos) y la segunda es el küpalme que muestra el linaje de la familia. Normalmente la segunda parte se acorta quedando una sílaba.


Es algo muy común en todas las lenguas.

Por ejemplo, en español profesor se acorta en "profe", refrigerador en "refri". (En inglés en nombre Samuel se acorta en Sam.)


Por ejemplo, un peñi que se llama katrileo, su Küpalme es "Leo" con todas las variaciones como son Catril, Catrilef.



Los nombres iban cambiando, pero mantenían la terminación que es como el verdadero apellido.

Es el elemento que une al mapuche con su ancestro.

El nombre Catrileo es en realidad Katrülewfu que significa "río cortado" y es un küpalme que muestra la procedencia Lafkenche y Nagche, grandes familias que vencieron al wingka español y lo derrotaron mil veces.

May, feley.



TAIÑ TUWÜN MAPUCHE

(Nuestro territorio ancestral)


Todo mapuche tiene su Tuwün o lugar de origen dentro del Wallmapu.


El tuwün es el lof o comunidad de donde viene una persona, al mismo tiempo es el "territorio de identidad mapuche" o sea, Lafken Mapu, Nag Mapu, Wente Mapu, Willi Mapu, Pewen Mapu, Puel Mapu, Forowe Mapu, etc.


Los territorios o el Meli Witran Mapu se expresan en el número cuatro (meli) que corresponde a los cuatro puntos cardinales, el norte sur, este y oeste.

También representan la cosmovisión mapuche sobre el origen y el número de los ancestros que cuidan la vida de la tierra.


En realidad hay muchos pequeños territorios reales en que habitamos los mapuche, estos son los rewe y ayllarewe:


Los Lafkenche, los Puelche, los Pewenche, los Naqche, los Wenteche (Kilapan, nuestro último toki weichafe era de este tuwün), los Williche, los Foroweche (boroanos), los Makewache (alrededor de Temuco).


Pero todos son mapuche en su esencia e identidad.

Todos pertenecen a la MAPU.

Mapuche ngeyiñ ta!

Rumel mongepaiaiñ may.

Felepe may!



PU MAÑKECHE

Como ejemplo un küpalme muy extenso e importante es el de los Mankeche (gente del Cóndor).

Todos los apellidos que terminan en "-man".


Ese linaje mapuche tiene su tuwün y es posible saber de dónde es una persona Mañkeche.


Si un peñi es Mariman, Rapiman, Antiman, Koliman, Leviman... etcétera, podemos saber que sus antepasados son los mapuche de la zona que desde Temuco se extiende en un círculo hasta Traitraiko o más conocido con el nombre winka de Nueva Imperial.

Allí está el tuwün de los Mankeche.

Tuwün mapuche, territorio ancestral, irrenunciable, inalienable.

Mapu mapuche.



PU FÜCHAKECHEYEM

Con el newen (la fuerza) de nuestros ancestros y antepasados

en nuestro piuke nosotros continuamos

celebrando nuestra mapu y defendiéndola.

Ngenechen tañi az!


Wenu fücha, wenu kushe, wenu üllcha, wenu weche.

Pu Longko yem, pu füchakeche yem!


Elümuaiñ ta mün newen, tamün kimün, tamün chengen.

Mapuche ta inchiñ.

Wewaiñ pu mapuche.

Mongeleaiñ pu mapuche.


Feley may!



Postdata:

Los mapuche nunca se terminarán.

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Jeudi 30 juillet 2009 4 30 /07 /Juil /2009 20:22

Historia del Grupo Terrorista anti mapuche


Perfil de uno de los más sanguinarios personajes históricos que participaron, a fines del siglo XIX, en la ocupación del territorio mapuche del Gulumapu. Hoy, a más de un siglo de su muerte, un Grupo Paramilitar surgido e la zona de Malleco, IX Región, le rinde ributo a su nombre y su memoria.

Referirse al conflicto mapuche actual y al surgimiento de grupos armados de defensa patronal sin detenerse un poco y recordar la historia del célebre capitán del Cuerpo de Gendarmes de las Colonias Hernán Trizano, puede significar una verdadera falta de respeto a la ética y la rigurosidad propia del trabajo periodístico. Esto porque, quiéranlo o no reconocer algunos sectores políticos protagonistas del conflicto mapuche actual, la figura histórica del jefe de los temibles “paramilitares” de fines del siglo XIX y comienzos del XX se alza hoy como una referencia obligada tanto para simpatizantes como para aquellos acérrimos detractores de la renovada causa mapuche.

Para los primeros, se trataría de un protagonista no secundario en una larga historia de abusos y atropellos que hoy emerge tímidamente ante la opinión pública como la punta de un sumergido iceberg. Para los segundos, se trataría en cambio de un esforzado y valiente caballero andante, digno de admiración y respeto por parte de los hijos, nietos y bisnietos de aquellos colonos que su Winchester infalible ayudó a proteger en la zona sur a comienzos del siglo pasado. Hablamos de Pedro Hernán Trizano, un mercenario de ascendencia italiana, de baja estatura y bigote primorosamente bien cuidado, que combatió en Chipre, Rusia, la Guerra del Pacífico y finalmente en el Wallmapu contra los mapuches contrarios a doblegarse ante el Estado chileno tras finalizar la campaña militar de Ocupación de La Araucanía el año 1883.

Si bien su historia se inicia en Italia, parte importante de su “leyenda” comenzaría a forjarse a su llegada a Sudamérica en la segunda mitad del siglo XIX y tras enrolarse como soldado en las fuerzas militares chilenas que, bajo el mando del General Patricio Lynch y el financiamiento de acaudalados capitalistas ingleses, marcharon el año 1879 más allá de la frontera norte de Chile para tomar el control de los ricos yacimientos del salitre boliviano de Antofagasta. Allí, entre campañas de guerra sucia, saqueos a poblaciones indefensas, ajusticiamientos masivos de indígenas en el Altiplano y una que otra batalla ganada en buena lid frente a sus pares del Ejército peruano, se iría forjando la leyenda de este mercenario que llegaría a ser conocido más tarde como el “Bufallo Bill” chileno o “El gatillo más rápido” de La Araucanía. He aquí entones un repaso bastante abreviado de su increíble historia.

China, Rusia, Chile, Wallmapu

Hacia la segunda mitad del siglo XIX, los planes de expansión territorial y económica de Chile constituían una de las principales preocupaciones de los gobiernos de turno. Las crecientes necesidades de materias primas en el naciente capitalismo europeo y la decisión política de las autoridades chilenas de “consolidar” de una vez por todas sus cuestionados límites territoriales, llevaron al gobierno de Aníbal Pinto a comprometerse de lleno con una campaña militar de ocupación del territorio boliviano y, principalmente, de sus ricos yacimientos de salitre natural existentes en el árido desierto de Atacama. En esta guerra de anexión colonialista, tal como la definen hasta nuestros días los textos escolares en Bolivia y Perú, destacaría la participación de numerosos mercenarios y aventureros extranjeros que –entusiasmados con el gran negocio del salitre- no dudaron en sumarse a las filas del ejército chileno y participar así de las campañas de invasión militar planificadas desde Londres en el suelo nortino. Uno de estos aventureros sería precisamente Hernán Trizano.

Por cierto, el interés de Trizano por participar de la Guerra del Pacífico no era para nada casual, ya que desde su temprana juventud había demostrado especiales aptitudes para la vida mercenaria. Tras cortos años en la Escuela Naval de Génova, pasaría a servir en un buque de guerra turco en el cual recorrería las aguas del Mediterráneo. Su camino aventurero lo llevaría más tarde a China, Rusia y de ahí finalmente a América. Su primer arribo en suelo americano lo haría en Argentina, en plena guerra civil, país donde ofrecería sus talentos militares al bando liderado por Bartolomé Mitre. Sin embargo, una vez derrotado este caudillo y tras comprobar Trizano que el cálculo respecto del desenlace de la contienda le había fallado rotundamente, decide huir a Chile con lo puesto como única forma de salvar su pellejo frente al bando de los vencedores que lo buscaba por cielo, mar y tierra para –cuando menos- ajusticiarlo.

La suerte, sin embargo, nuevamente acompañaría al genovés. Tras cruzar la cordillera de los Andes y al momento de su arribo, comenzaban en Chile los preparativos militares para la Guerra del Pacífico. Trizano, viendo vastas posibilidades de utilizar sus dotes mercenarias en esta otra contienda, no lo dudó ni un instante y de inmediato se alistó como soldado en el reforzado Ejército chileno. Partió al norte con el resto de las fuerzas y en su calidad de soldado regular le tocaría participar de gran parte de las campañas que a sangre y fuego permitieron al gobierno chileno la ocupación de Lima el 17 de enero de 1881. Según Enrique Bunster, durante la posesión de Lima, Trizano se dedicaría a practicar lo que sería posteriormente en tierras mapuches su afición favorita: la guerra sucia.

Bajo el mando del coronel Cornelio Saavedra, comandaría partidas de soldados que exterminaron en poco tiempo a los maltrechos soldados peruanos que –bajo la forma de guerrillas- aun se resistían a la ocupación de su territorio nacional por parte de los “endiablados” soldados chilenos, que era como se los denominaba en Perú por su reconocida afición a la “chupilca del diablo” (aguardiente con pólvora) a la hora de presentarse a los combates. Huelga destacar que diversos cronistas, de uno y otro bando, consignan esta campaña irregular comandada por Saavedra como una de las más brutales y sanguinarias de toda la contienda bélica.

Sin embargo y paralela a las sangrientas campañas de la Guerra del Pacífico, existía en la zona centro-sur del país otro gran problema para el militarista gobierno de la época. Se trataba del creciente fenómeno del bandolerismo rural. Este sería, según diversos historiadores, un grave problema social y político en el Chile de fines del siglo pasado, convirtiéndose en una verdadera plaga durante y después de la Guerra del Pacífico. En los hechos, el conflicto armado había movilizado a miles de hombres a través del territorio nacional, situación que generaría complejas tensiones sociales sobre todo en las zonas rurales del centro-sur del país. Ante la ausencia de campesinos –la mayoría enrolados a la fuerza como contingente de guerra o carne de cañón- los campos se fueron llenando paulatinamente de bandoleros y cuatreros sin dios ni ley, los cuales difícilmente podían ser contenidos por los cuerpos de Policía Municipal existentes hasta aquel entonces. Según el historiador de derecha Gonzalo Vial estos policías municipales “o eran impotentes para contener el bandolerismo o bien apenas se diferenciaban de los bandidos que decían perseguir”.

En 1878, el Partido Conservador denunciaba en el Parlamento que "el bandolerismo recorre organizada e impunemente nuestros campos y alarma nuestras poblaciones". Por ese motivo y en plena guerra nortina, las autoridades de gobierno crean en diciembre de 1881 el Cuerpo de Policía Rural, encargado de poner orden en dichas zonas donde solo reinaba hasta entonces el caos y la anarquía delincuencial. Este cuerpo estaba a cargo del gobernador y de una junta departamental, conformada por los dos mayores contribuyentes de cada departamento. Es decir, por los dos principales latifundistas del sector, considerando el peso que tenía por aquellos años la propiedad de tierra en los índices de riqueza de la aristocracia criolla. Este último hecho generaría serios reparos a la efectividad de dicha Policía Rural. Benjamín Vicuña Mackenna, por ejemplo, manifestaría incluso públicamente sus dudas respecto de una policía controlada tan directamente por latifundistas y autoridades locales de “dudosa” honorabilidad.

Decía Vicuña Mackenna en el Senado: "La condición en que están los campos en Chile, las costumbres de los grandes propietarios, la manera como se nombran los subdelegados -que son en casi toda la República verdaderos sátrapas, árbitros de vidas y haciendas y en cuyas manos se va a poner la dirección y manejo de esta fuerza armada- y sobre todo, la necesidad imprescindible que habrá de componer la policía rural de individuos sacados de esa clase social de donde salen los bandidos, son los hechos en que fundo mis temores...".

Sin embargo y pese a los reclamos del parlamentario, los Policías Rurales siguieron operando con relativa normalidad y éxito hasta el año 1883. Después de esta fecha, producto de la desmovilización de las tropas chilenas tras el fin de la guerra en la zona norte y la consolidación de la campaña de ocupación militar del territorio mapuche, esta situación de caos y anarquía volvería a adquirir nuevamente ribetes dramáticos en vastas zonas rurales de Chile, extendiéndose esta vez –y ante la impotencia de las autoridades- no sólo a la zona central, sino que principalmente a los recién incorporados fértiles campos de La Araucanía como una verdadera plaga sin control.

Para efectos de la guerra nortina, el gobierno había reclutado a la fuerza y enviado al frente de batalla a miles de presidiarios bajo la promesa de concederles la libertad una vez concluida la contienda. Sin embargo, esta promesa no fue finalmente cumplida por el gobierno y, gran parte de ellos, con entrenamiento y bastante experiencia en combate, se refugiaron en la zona de La Frontera que por entonces comenzaba también a ser colonizada a sangre y fuego. Una vez allí, estos dignos visitantes o se dedicaron lisa y llanamente al bandolerismo, el tráfico ilícito y el robo de animales, transformado la zona en una versión criolla del salvaje oeste norteamericano, o bien pasaron a integrarse de buena gana a las fuerzas irregulares mapuches, principalmente cordilleranas, que aun resistían en la modalidad de guerra de guerrillas los avances de la colonización chilena. Si bien la heroica resistencia mapuche a la invasión de su territorio había podido ser mermada por las fuerzas militares chilenas el año 1881 tras su derrota en la Batalla del Fuerte de Temuco, hacía el año 1883 las tierras de Lautaro estaban muy lejos aun de ser “pacificadas” por completo.

Nacen los Gendarmes de las Colonias

Concluida la Guerra del Pacífico, Hernán Trizano –ahora convertido en flamante oficial de ejército- se dirigiría al sur del país acompañando al Coronel Cornelio Saavedra en su nueva destinación militar. Si bien no le tocaría al genovés participar directamente de la guerra contra los mapuches -que finalizaría “oficialmente” el año 1883 con la refundación de Villarrica-, la misión que le había encomendado Saavedra en las tierras sureñas lo dejaría más que satisfecho: debía ayudar a menguar el bandolerismo en La Araucanía integrándose al Cuerpo de Policía Rural que operaba desde hace varios años sin éxito en La Frontera. Trizano, por cierto, cumpliría entusiasta la orden de su superior jerárquico y entre los años 1880 y 1896 se desempeñó como un eficiente Policía Rural, destacando frente al resto de sus camaradas de armas por su extremada sangre fría a la hora de hacer frente a sus eventuales y desdichados rivales.

Sin embargo y como dicho cuerpo policial no lograba avances tangibles en el combate contra el bandolerismo y los propios mapuches rebeldes refugiados en la Alta Cordillera, las autoridades comprendieron que había llegado la hora de tomar medidas mucho más drásticas al respecto. Para ello, el año 1896, el gobierno de la época comisionó al propio Hernán Trizano para formar por su cuenta un cuerpo especial de policías que sirviera como verdadera fuerza paramilitar en las zonas de Arauco, Malleco, Cautín, Valdivia y Llanquihue. Esta vez, sin embargo, sus principales objetivos no serían aquellos bandidos y cuatreros de poca monta que perseguía sin éxito la Policía Rural, sino principalmente aquellos grupos mapuches rebeldes que seguían combatiendo a las fuerzas militares chilenas en los campos de La Araucanía, poniendo en grave peligro tanto las explotaciones trigueras en la zona como la efectividad de una ocupación militar amenazada constantemente por nuevos conatos de sublevación indígena.

Trizano formaría entonces el "Cuerpo de Gendarmes de las Colonias", un grupo armado compuesto mayoritariamente por agricultores y ex militares (ex oficiales y suboficiales), supeditado al Ministerio de Relaciones Exteriores –esto por la gran cantidad de inmigrantes europeos que colonizaban la zona y exigían su debida protección del gobierno- y que sería recordado más tarde simplemente como “Los Trizanos”, en honor al primer apellido de su sanguinario jefe. Con el tiempo, este grupo se convertiría en una especie de Ejército Irregular al margen de las Fuerzas Armadas, con muchas atribuciones y con un infinito poder. La impunidad en sus acciones y las redes de protección a su alrededor que integraban personajes como el propio magnate triguero José Bunster, por aquellos años el principal financista de la colonización del territorio mapuche, convirtieron rápidamente a Trizano en un dictadorcillo siniestro y despiadado, un verdadero sheriff de La Frontera bajo cuya Winchester de repetición caían fulminados decenas de buscavidas, aventureros, bandidos, cuatreros, traficantes, borrachos y, principalmente, lonkos mapuches prófugos de la justicia militar de aquellos tiempos.

Cuentan historiadores que sus fusilamientos legales se sucedían a un ritmo de 50 personas al año pero las ejecuciones sin procesos las superaban por cientos. Para el año 1891, por ejemplo, cuando el gobierno de José Manuel Balmaceda hacia regir la ley marcial en todo el país por motivos de la guerra civil, Trizano aprovechando la impunidad que esta situación le brindaba, ordenó masacrar a 30 reos, entre mapuches rebeldes y bandoleros chilenos, con el expediente de la “Ley de Fugas” muy cerca de Temuco, ganándose rápidamente entre sus contemporáneos el apodo del “Búfallo Bill” chileno.

Sin embargo, tales abusos y el excesivo poder que ostentaba Trizano comenzó de a poco a incomodar a las propias autoridades. Es así como después de 15 años de abusos y atropellos, el gobierno presionado por la escandalosa reputación de arbitrario y tiránico que pesaban sobre el capitán y sus huestes, resolvió finalmente removerlo del cargo y deshacer para siempre a los Gendarmes de las Colonias. En su reemplazo entró a batallar directamente el Ejército, destinando las autoridades un escuadrón de Gendarmes, con efectivos de los regimientos de caballería, cazadores, lanceros, dragones y guías para combatir esta vez “legalmente” el bandolerismo rural. El propio general Emil Körner, célebre impulsor de la "prusianización" del Ejército chileno, dirigiría personalmente en 1906 la operación de fusión de los antiguos Gendarmes del Sur de Trizano y los del Ejército, constituyendo así un Regimiento de Carabineros, antecesor directo del actual Cuerpo de Carabineros de Chile, y que a poco andar se destacaría también por su participación en numerosas matanzas de obreros en la zona centro-norte del país.

Trizano, en tanto, moriría placidamente de muerte natural a los 66 años de edad en la ciudad de Temuco el año 1926, causando una gran conmoción en toda la población local, según consignaría profusamente el Diario Austral de aquella época. En su edición del 17 de abril de 1926, el decano de la prensa sureña y actual vocero de la derecha política y patronal en La Araucanía, en un gran titular anunciaría la triste noticia: "En la mañana de ayer, víctima de una larga enfermedad falleció en su hogar el capitán en retiro Hernán Trizano". Según se desprende del archivo histórico del matutino sureño, las manifestaciones de duelo y los honores militares hacia el difunto policía y "forjador del orden en la zona sur" se habrían de suceder en forma ininterrumpida por varias semanas. En su Edición Especial publicada el año 2001 y con motivo de su 85 Aniversario, el Diario Austral le rinde incluso un sentido homenaje calificándolo como "un hombre de gran energía que no conocía el miedo, que luchó siempre cuerpo a cuerpo y que nunca castigó a quienes se rendían o quedaban indefensos". Hasta el día de su muerte, Trizano recibiría una pensión del gobierno de 400 pesos mensuales por sus “valerosos” servicios a la patria.

Trizano en nuestros días

En la actualidad, no son pocas las instituciones -como el Diario Austral de Temuco- que siguen rindiéndole tributo a su memoria. Para Carabineros de Chile, por ejemplo, Hernán Trizano continúa siendo un “héroe nacional” que libró a La Araucanía del cuatrerismo e impuso hidalgamente la ley y el orden en lo que hasta entonces no era más que un desolado y temido Far West. En el sitio web oficial de Carabineros de Chile, específicamente en el relato de su Historia Institucional, los actuales guardianes de la ley y el orden no escatiman elogios para con la vida y obra de su insigne antecesor:

"En esa última etapa resalta el heroísmo y la hidalguía, rodeada de leyenda, del capitán de húsares don Hernán Trizano Avezzano, un oficial del Ejército que consolidó en memorables episodios el orden y la ley en el sur del país, donde los cuatreros y otros delincuentes eran el azote de esforzados colonos. Ante él y sus bravos jinetes sucumbieron avezados delincuentes, lo que permitió que una fértil región de nuestro territorio pudiera contribuir al desarrollo de nuestra economía y al progreso general del país. Esos valientes combatieron la delincuencia con singular éxito y se hicieron merecedores del aprecio, admiración y gratitud de los ciudadanos. Arauco, Malleco, Cautín, Valdivia, Llanquihue y Chiloé, provincias que hoy constituyen nuestras regiones Octava, Novena y Décima, fueron liberadas por Trizano y sus hombres de las montoneras formadas por antisociales e indígenas sin ley ni dios”, señala el sitio web policial.

Tanta “hidalguía” de los Trizano destacada hoy por la institución policial no concuerda sin embargo con los registros que destacados historiadores guardan a la vez de su memoria. “La policía de ese tiempo era una docena de seres andrajosos, sin uniforme, solamente reconocibles por su aire insolente y un quepi blanco, azul, tojo o negro… Su sueldo era de 17 pesos al mes, que rara vez se les pagaba. Por esto, buscaban la forma de subsistir por sus propios medios. Cuando uno se retrasaba en la noche al volver a su casa, debía preparar el revolver y cambiar se acera cuando divisaba a un policía”, consigna Jorge Pinto, destacado historiador de la Universidad de La Frontera.

Así y todo, numerosas calles, avenidas e incluso edificios públicos recuerdan hoy en día el nombre de este diminuto pero sangriento jefe de la policía rural. Actualmente un monolito de Hernán Trizano levantado en la céntrica Avenida Balmaceda de Angol recuerda para las nuevas generaciones de colonos su triste memoria. Sin embargo, también hay quienes gustan de recordarlo más allá de la frialdad de los monumentos oficiales. Es el caso de los miembros del Comando Paramilitar Hernán Trizano surgido el año 2001 en la zona de Malleco, uno de los epicentros claves del conflicto mapuche actual y –¿casualidad del destino?- otrora escenario predilecto de las correrías del capitán mallequino en su intento por pacificar a sangre y fuego las fértiles tierras del entonces llamado “Granero de Chile”.

Publicado por Comunidad Mapuche Autónoma Temucuicui
Par KAPMA - Publié dans : Historia-estudios/histoire-études/history-studies
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